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En
realidad, había conocido a Quincy Jones por vez primera en Los
Ángeles cuando yo tenía unos doce años. Quincy me dijo más
tarde que en aquella época Sammy Davis Jr. le había dicho a él:
«Este muchacho llegará a ser la cosa más grande que ha existido
desde que se inventó el pan en rebanadas», o algo parecido, y
Quincy dijo: «¿Ah, sí?» Yo era pequeño en aquellos tiempos, pero
me acuerdo vagamente de que Sammy Davis me presentó a Q.
Nuestra
amistad empezó realmente a florecer en el estudio de El mago y
se convirtió en una relación paterno-filial. Después de El mago
le llamé y le dije: «Mira, voy a hacer un álbum. ¿Crees que podrías
recomendarme algunos productores?»
Yo
no estaba hablando con segunda intención. Mi pregunta era ingenua
pero sincera. Hablamos de música un rato y después de haber
sacado algunos nombres y de algunos desanimados balbuceos, dijo:
«¿Y por qué no me dejas que lo haga yo?»
Yo
no lo había pensado, en realidad. A él le pareció que yo había
lanzado un sondeo, pero no lo era. Era que simplemente yo no creía
que él tuviera tanto interés en mi música. Así que tartamudeé
algo así como: «Oh, claro, claro, qué gran idea. Nunca lo habría
pensado» Quincy todavía bromea respecto a ello.
En
cualquier caso, comenzamos enseguida a planear el álbum, que se
convertiría en Off the Wall.
No
se encuentran muchos artículos acerca de pavos reales en el periódico,
pero por aquel tiempo encontré el único que importaba. Siempre
había pensado que los pavos reales eran hermosos y había admirado
uno que Berry Gordy tenía en una de sus casas. De modo que, cuando
leí el artículo, que llevaba adjunta la foto de un pavo real,
y revelaba muchas de las características del ave, me entusiasmé.
Pensé que podía haber encontrado la imagen que estábamos buscando.
Era un texto profundo, un poco seco en algunos lugares, pero interesante.
El escritor decía que todo el plumaje del pavo real se expansionaba
solamente cuando estaba enamorado, y entonces todos los colores
brillaban: todos los colores del arco iris en un cuerpo.
Inmediatamente
me fascinó aquella hermosa imagen y el significado que había detrás
de ella. Aquel plumaje de pájaro transmitía el mensaje que
estaba buscando para describir a los Jackson así como nuestra
intensa devoción mutua y nuestros intereses multifacéticos. A
mis hermanos les gustó la idea, así que a nuestra nueva compañía
la llamamos Peacock Productions, para evitar la trampa de descansar
demasiado sobre el nombre de Jackson. Nuestra primera gira
mundial había concentrado nuestro interés en unir a la gente de
todas las razas a través de la música. Algunos conocidos nuestros
se sorprendían de lo que queríamos decir cuando hablábamos de
unir a todas las razas a través de la música; después de todo
éramos músicos negros. Nuestra respuesta era: «La música no tiene
color.» Lo veíamos así cada noche, en especial en Europa y otras
partes del mundo que habíamos visitado. La gente que encontrábamos
allí amaba nuestra música. No le importaba el color de nuestra
piel o el país de donde procedíamos.
Mis
hermanos y yo decidimos formar nuestra propia compañía de producción
y comenzamos a pensar en qué nombre ponerle.
Queríamos
formar nuestra propia compañía de producción porque deseábamos
crecer y establecernos como una presencia nueva en el mundo musical,
no sólo como cantantes y bailarines, sino como letristas, compositores,
arregladores, productores y hasta editores. Estábamos interesados
en muchas cosas y necesitábamos una compañía que como un paraguas
velase y cubriese nuestros proyectos. CBS había accedido a dejarnos
producir nuestro propio álbum. Los dos últimos álbumes se habían
vendido bien, pero Different Kind Of Lady mostró un potencial
que reconocieron que valía la pena dejarnos desarrollar a nosotros.
Nos pusieron una sola condición: nos asignaron a una persona,
Bobby Colomby, que pasaba «sangre, sudor y lágrimas» para comprobar
respecto de nosotros, de vez en cuando, lo que estábamos haciendo
y si necesitábamos alguna cosa. Sabíamos que nosotros cinco necesitábamos
a algunos músicos ajenos para obtener el mejor sonido posible
y estábamos flojos en dos sectores: el teclado y el aspecto de
los arreglos. Habíamos estado añadiendo cuidadosamente toda la
nueva tecnología a nuestro estudio de Encino sin dominarla en
realidad. Greg Phillinganes era joven como profesional de estudio,
pero esto resultaba una ventaja para nosotros porque necesitábamos
a alguien que estuviera más abierto a formas más nuevas de hacer
las cosas que los veteranos ya curtidos que habíamos encontrado
en el curso del tiempo.
Greg
vino a Encino para hacer el trabajo preparatorio de la producción
y a ambas partes nos correspondió sorprendernos mutuamente. Nuestras
previsiones recíprocas se desvanecieron. Fue algo digno de ser
contemplado. Mientras diseñábamos nuestras nuevas canciones para
él, le dijimos que nos gustaban las grabaciones vocales a las
que siempre privilegiaba Philly International, pero que cuando
llegaba la mezcla parecíamos estar siempre luchando contra una
muralla hostil de sonido, con todas aquellas cuerdas y címbalos.
Queríamos sonar más limpio y simple, con un bajo más duro y unas
partes de trompeta más agudas. Con sus hermosos arreglos de ritmo,
Greg puso en forma musical lo que estábamos bosquejando para él,
y algo más. Sentimos como si estuviera leyendo nuestro pensamiento.
Bobby
Colomby contrató a Paulinho de Costa que vino a trabajar con nosotros
entonces y a quien abrumamos porque nos parecía que Randy tenía
la impresión de que no podía manejar a solas toda la percusión.
Pero Paulinho trajo consigo la tradición brasileña de samba de
adaptar e improvisar con instrumentos primitivos, a menudo fabricados
en casa. Cuando el sonido de Costa sumó sus fuerzas al planteamiento
más convencional de Randy, nos pareció que habíamos cubierto el
mundo entero.
Hablando
desde un punto de vista artístico, corríamos el peligro de salir
del fuego para caer en las brasas. Habíamos trabajado con la gente
más brillante y encumbrada del mundo en Motown y en Philly internacional,
y habríamos estado locos si hubiéramos renunciado a las cosas
que habíamos absorbido de ellos, pero, aun así, no podíamos convertirnos
en unos imitadores. Tuvimos la suerte de conseguir despegar con
una canción que Bobby Colomby nos trajo llamada Blame It on the
Boogie. Era una canción «up tempo» de las que se cantan chasqueando
los dedos que constituía un buen vehículo para el enfoque como
grupo que queríamos cultivar. Yo me divertía susurrando el estribillo
Blame It On The Boogie que podía ser cantado en un solo respiro
sin juntar los labios. Bromeamos un poco con los créditos de la
cubierta interior del disco. Blame It On The Boogie estaba escrita
por tres tipos ingleses incluyendo a uno llamado Michael Jackson.
Fue una coincidencia sorprendente. Más adelante el escribir canciones
disco se convirtió en algo natural para mí, porque estaba acostumbrado
a tener intermedios de baile incorporados en todas las canciones
importantes que me pedían que cantara.
Había
mucha incertidumbre y nerviosismo por nuestro futuro. Estábamos
pasando por muchos cambios creativos y personales: nuestra música,
la dinámica de la familia, nuestros deseos y objetivos. Todo esto
me hizo pensar más seriamente en cómo estaba transcurriendo mi
vida, en especial con respecto a otras personas de mi edad. Siempre
había tenido sobre los hombros mucha responsabilidad, pero, de
repente, parecía que todo el mundo quería tener un trozo de mí.
No había que darle muchas vueltas y yo necesitaba ser responsable
ante mí mismo. Tenía que hacer inventario de mi vida e imaginarme
lo que la gente quería de mí y a quién iba a entregarme por completo.
Me resultaba duro hacerlo, pero tenía que aprender a estar en
guardia respecto de algunas de las personas que estaban a mi alrededor.
Dios estaba en la cumbre de mi lista de prioridades y seguían
mi madre y mi padre y mis hermanos. Recordé aquella vieja canción
de Clarence Carter llamada Patches donde se pide al hijo mayor
que se encargue de la granja tras la muerte de su padre, y su
madre le dice que ella confía en él. No éramos aparceros y yo
no era el mayor, pero aquéllos eran los hombros flacos en los
que había que colocar tales cargas. Por alguna razón, siempre
encontré muy difícil decir que no a mi familia y a la otra gente
a la que yo quería. Si me pedían que hiciera algo o que me encargase
de algo, yo estaba de acuerdo, incluso si me preocupaba pensar
que podía ser más de lo que era capaz de manejar.
Me
sentía bajo una gran carga de stress y a menudo era impresionable.
El stress puede ser una cosa terrible; no puedes tener embotelladas
tus emociones durante mucho tiempo. Había mucha gente en aquella
época que se sorprendía de lo entregado que vivía a la música
después de enterarse de mi reciente interés por el cine a raíz
de mi intervención en una película. Se insinuó que mi decisión
de realizar una audición se había producido en un mal momento
para el afianzamiento del nuevo grupo. Los extraños tenían la
impresión de que llegaba justo cuando estábamos a punto de ser
lanzados. Pero, naturalmente, fue muy bien.
That's
What You Get For Being Polite fue mi manera de hacer ver que yo
sabía que no estaba viviendo en una torre de marfil y que tenía
inseguridades y dudas igual que todos los otros teenagers. Me
preocupaba que el mundo y todo lo que éste tenía que ofrecer pudiera
pasar de largo incluso mientras intentaba estar en la cumbre de
mi sector.
Había
una canción de Gamble y Huff llamada Dreamer en el primer álbum
de Epic que tenía este tema, y mientras lo aprendía sentí que
podían haberlo escrito pensando en mí. Siempre he sido un soñador.
Me pongo metas a mí mismo. Miro las cosas e intento imaginar lo
que es posible y entonces espero sobrepasar aquellas fronteras.
En
1979 tenía veintiún años y comencé a conseguir el control absoluto
de mi carrera. El contrato de management personal de mi padre
conmigo se acabó por este tiempo y, aunque era una dura decisión,
no fue renovado. No
es fácil despedir a tu padre.
Pero
es que a mí no me gustaba el modo en que se llevaban ciertas cosas.
Mezclar la familia y el negocio puede ser una situación delicada.
Puede ser magnífico o puede ser horrible; depende de las relaciones.
Incluso en el mejor de los casos es algo difícil de llevar.
¿Cambió
la relación entre mi padre y yo? No sé si lo hizo en su corazón,
pero desde luego en el mío no. Fue un paso que sabía que debía
dar, en el momento en que empecé a pensar que yo estaba trabajando
para él más que él para mí. Y en cuanto al aspecto creativo, nosotros
tenemos unas mentalidades completamente distintas. El salía con
ideas con las que yo estaba en total desacuerdo porque no eran
adecuadas para mí. Todo lo que yo quería era controlar mi propia
vida. Y lo hice.
Tenía
que hacerlo. Todo el mundo llega a ese punto, más pronto o más
tarde, y yo había estado en el negocio durante un largo tiempo.
Teniendo en cuenta que sólo contaba veintiún anos, mi experiencia
era considerable: una veteranía de quince años. Estábamos ansiosos
de emprender una gira con el grupo y motivo de Destiny, pero me
puse ronco de tantos shows; demasiado cantar. Cuando tuvimos
que cancelar algunas representaciones nadie me lo reprochó, pero
sentí que yo estaba haciendo retroceder a mis hermanos después
de la gran labor que habían hecho mientras trabajábamos juntos
para volvernos a poner en la pista. Habíamos hecho algunos ajustes
temporales con objeto de reducir el esfuerzo de mi garganta. Marlon
se hizo cargo en mi lugar de algunos pasajes que requerían el
sostener largas notas. Shake Your Body (Down To The Ground), nuestra
pieza cumbre en el álbum, resultó ser nuestra salvación en el
escenario porque ya teníamos una buena base musical en el estudio
en la que apoyarnos. Era frustrante haber realizado finalmente
nuestro sueño de tener nuestra propia música como pieza del espectáculo,
más que la canción de novedad, y no poderle dar nuestra mejor
interpretación. No pasaría mucho tiempo, sin embargo, hasta que
llegara nuestro momento.
Al
evocar el pasado, me doy cuenta de que yo era más paciente de
lo que quizá mis hermanos querían que fuese. Mientras estábamos
mezclando de nuevo Destiny, se me ocurrió que habíamos «dejado
fuera» algunas cosas de las que yo no había hablado a mis hermanos
porque no estaba seguro de que estuvieran interesados en ellas
como yo. Epic había estipulado en el contrato que ellos manejarían
cualquier álbum que yo decidiera hacer en solitario. Quizás estaba
protegiendo sus riesgos: si los Jackson no podían lograr que funcionase
su nuevo sonido, intentarían convertirme en algo que pudieran
moldear para el resto de mi vida. Eso puede parecer un modo suspicaz
de pensar, pero yo sabía por experiencia que la gente que maneja
el dinero siempre quiere saber lo que pasa y lo que puede suceder
y cómo resarcirse de su inversión. Les parecía lógico pensar así.
A la vista de lo ocurrido desde entonces, me planteo qué pensaría
yo a la sazón, pero eran cosas reales.
Destiny
fue nuestro mayor éxito como álbum y supimos que habíamos alcanzado
el punto en que la gente compra tu disco porque sabe que eres
bueno y le darás lo mejor de ti mismo en cada canción y en cada
álbum. Yo quería que mi primer álbum en solitario fuese lo mejor
posible.
Yo
no quería que Off The Wall sonase como fragmentos de Destiny.
Por esta razón contraté a un productor ajeno para que no llegase
a este proyecto con alguna noción preconcebida acerca de cómo
debía sonar. También necesitaba a alguien con buen oído para ayudarme
a escoger el material porque yo carecía del tiempo suficiente
para escribir dos caras de canciones de las que me sintiera orgulloso.
Yo sabía que el público esperaba más de mí que dos buenos singles
en un álbum, sobre todo en las discotecas, con sus «cuts» ampliados,
y quería que los fans se mostrasen contentos. Por todas estas
razones Quincy resultaba ser el mejor productor que yo hubiera
podido desear. Los amigos de Quincy Jones le llamaban «Q»
abreviadamente, por la afición que tiene a las «barbecue», o barbacoas.
Más tarde, cuando hubimos terminado Off The Wall, me invitó a
un concierto de su música orquestas en el Hollywood Bowl, pero
yo era tan tímido en aquel momento que me quedé entre bastidores
para contemplar el espectáculo, tal y como hacía cuando era niño.
El dijo que esperaba de mí más que esto, y desde entonces hemos
estado intentando vivir a la altura de lo que nos exigíamos el
uno al otro.
El
día que le visité para pedirle consejo sobre un productor, empezó
a hablar de gente de la profesión con la que yo podría trabajar
y con la que acaso tendría problemas. Conocía los registros de
sonido, sabía quién estaba contratado en exclusiva, quién se mostraría
demasiado negligente, quién «pondría el pie en el pedal». Conocía
Los Angeles mejor que su alcalde, Bradley, y de este modo tenía
las cosas en la mano. Como arreglista de jazz, orquestador y compositor
de películas, algunas personas pensaban que dirigía su mirada
hacia un horizonte muy lejano en lo referente a la música pop.
Era un guía inapreciable. Yo estaba muy contento de que mi contacto
con el exterior fuese un buen amigo que también resultaba ser
el modelo perfecto de productor. Tiene un talento enorme para
escoger sus contactos y tenía el don de saber escuchar, a la vez
que es un hombre brillante.
El
álbum Off The Wall tenía que llamarse en un primer momento Girlfriend.
Paul y Linda McCartney escribieron una canción con este título
pensando en mí, antes de haberme conocido.
Paul
McCartney cuenta a menudo la historia sobre mí de que yo le llamé
y le dije que deberíamos escribir varias canciones de éxito juntos.
Pero no es así exactamente como nos encontramos.
Vi
a Paul por vez primera en una fiesta en el «Queen Mary» que está
amarrado en Long Beach. Su hija Heather obtuvo mi número de teléfono
y me llamó invitándome a esa gran fiesta. Le gustaba nuestra música
y empezamos a hablar. Mucho más tarde, cuando hubo terminado su
gira Wings over America, Paul y su familia fueron a Los Ángeles.
Me invitaron a una fiesta en la finca de Harold Lloyd. Paul McCartney
y yo nos conocimos en ella. Nos estrechamos las manos en medio
de una gran multitud y él dijo: «¿Sabes? He escrito una canción
para ti» Me quedé muy sorprendido y se lo agradecí. Y él empezó
a cantar Girlfriend para mí en esa fiesta.
A continuación,
nos intercambiamos nuestros teléfonos y nos prometimos vernos
pronto, pero se cruzaron para ambos diferentes proyectos y cosas
de la vida y no volvimos a hablar por espacio de dos años. Terminó
poniendo su canción en su propio álbum London Town.
La cosa más extraña ocurrió cuando hacíamos
Off The Wall. Quincy me vino a ver un día y dijo: «Michael, he
encontrado una canción que es perfecta para ti» Tocó Girlfriend
para mí, sin darse cuenta, por supuesto, de que Paul la había
escrito para mí originalmente. Cuando se lo dije, se quedó atónito
y complacido. La grabamos poco después y la pusimos en el álbum.
Fue una coincidencia increíble.
Quincy
y yo hablamos acerca de Off The Wall y planeamos cuidadosamente
el tipo de sonido que queríamos. Cuando me preguntó qué era lo
que yo deseaba más que ocurriese en el estudio, le respondí que
teníamos que lograr producir un sonido diferente del de los Jackson.
Palabras duras son éstas, si se considera cuánto trabajo nos había
costado convertirnos en los Jackson, pero Quincy entendió lo que
yo quería decir, y juntos creamos un álbum que reflejaba nuestro
propósito. Rock With You, el gran hit en singles, era el tipo
de cosa que yo andaba buscando. Era perfecto para que yo lo cantara
y lo moviera. Rod Temperton, a quien Quincy había conocido por
efecto de su trabajo con el grupo Heatwave en Boogie Nights, había
escrito la canción pensando en un arreglo más vivaz y fácil, pero
Quincy suavizó el ataque y trajo un sintetizador que sonaba como
una concha en la orilla del mar. «Q» y yo estábamos muy contentos
con el trabajo de Rod y finalmente le pedimos que trabajara en
la estilización de tres de sus canciones para mí, incluyendo el
trozo del título. Rod era un espíritu afín al mío en muchos sentidos.
Como yo, se sentía más a gusto en casa escribiendo y cantando
acerca de la vida nocturna que saliendo en realidad y viviéndola.
Siempre me sorprende que la gente dé por hecho que lo que crea
un artista se basa en una experiencia real o refleja su estilo
personal de vida. A menudo no hay nada más lejos de la realidad.
Ya se que parto de mis experiencias a veces, pero también oigo
y leo cosas que despiertan una idea para una canción. La imaginación
de un artista es su mejor instrumento de trabajo. Puede crear
un talante o un feeling que la gente quiere tener, así como transportarte
a un lugar distinto, al mismo tiempo.
En
el estudio Quincy concedía a los arreglistas y músicos abundante
libertad para expresarse, exceptuando acaso el tema de los arreglos
orquestales, que era su fuerte. Traje a Greg Phillinganes, miembro
del equipo Destiny, para practicar números sobre los cuales habíamos
trabajado juntos en Encino, mientras la gente del estudio era
organizada para la fecha. Además de Greg, volvió Paulinho
de Costa para hacerse cargo de la percusión, y Randy hizo una
aparición de adorno en Dont Stop Till You Get Enough.
Quincy
es asombroso y no se limita sólo a captar aduladores que le sigan
la corriente. He estado entre profesionales toda la vida y sé
distinguir quién trata sólo de mantenerse a flote, quién puede
creer, y quién es capaz de batirse de vez en cuando, de modo constructivo,
sin perder de vista el ideal común. Teníamos a Louis «Thunder
thumbs» (pulgares de trueno) Johnson, que había trabajado con
Quincy en los álbumes de los hermanos Johnson. Contábamos también
con un equipo de estrellas, con Wah Wah Watson, Marlo Henderson,
David Williams y Larry Carlton, de los Crusaders, que tocaban
la guitarra en el álbum. George Duke, Phil Upchurch y Richard
Heath fueron escogidos entre la crema del jazz-funk y, sin embargo,
nunca dieron a entender que acaso esta música era un poco diferente
de la que estaban acostumbrados a hacer. Quincy y yo teníamos
una buena relación de trabajo y, por tanto, compartimos responsabilidades
y nos consultamos el uno al otro sin cesar.
A pesar
de los Brothers Johnson, Quincy no había hecho mucha música de
baile antes de Off The Wall y, por tanto, a propósito de Don't
Stop Till You Get Enough, Working Day And Night y Get On The Floor,
Greg y yo trabajamos juntos para crear una pared de sonido más
espesa en el estudio de Quincy. Get on the floor, aunque no fuera
un single, era particularmente satisfactorio, porque Louis Johnson
me dio una base lo bastante fluida como para jugar con los versos
y permitirme situarme en cada estribillo con vigor creciente.
El ingeniero de Quincy, Bruce Swedien, puso los toques finales
en aquella mezcla y a mí todavía me complace escucharla.
Working
Day And Night era el escaparate de Paulinho, con mis coros de
fondo esforzándose en estar al nivel de aquel abigarrado conjunto
de juguetes. Greg preparó un piano eléctrico trucado con el timbre
perfecto de uno acústico, para suprimir cualquier eco residual.
El tema lírico era similar a The Things I Do For You, de Destiny,
pero, dado que esto era un refinamiento de algo que he indicado
antes, lo quise conservar sencillo y dejar que la música elevara
la canción al máximo.
Don't
Stop Till You Get Enough tenía una introducción hablada por encima
del bajo, en parte para crear tensión y sorprender a la gente
con las cuerdas titilantes y la percusión. Era también insólito
por mi arreglo vocal. En dicho fragmento canté en «overdubs» como
una especie de grupo. Me escribí para mí mismo una partitura alta,
tal que en solitario no podía desarrollar mi voz de acuerdo con
la música que estaba oyendo dentro de mi cabeza. Por consiguiente,
hice que el arreglo predominase sobre la canción. El "fade"
de «Q» al final era sorprendente, con guitarras que cortaban como
kalimbas, los pianos africanos que se tocan con los pulgares.
Aquella canción significaba mucho para mí porque fue la primera
que escribí entera. Don't Stop Till You Get Enough fue mi primera
gran oportunidad y pasé directamente al número uno. Era la canción
que me ganó mi primer Grammy. Quincy tuvo conmigo la confianza
de animarme a ir solo al estudio, lo cual agradecí. Luego añadió
cuerdas, lo cual fue como poner unas guindas en el pastel.
Las
baladas eran lo que convirtió a Off the wall en un álbum de Michael
Jackson. He hecho baladas con mis hermanos, pero nunca se mostraron
muy entusiasmados con ellas y las hicieron antes como concesión
hacia mí que otra cosa. Off The Wall tenía, además de Girlfriend,
una melodía pegadiza y fluida llamada I Can't Help It, que era
fácil de recordar y divertida al cantar la, pero algo más nerviosa
que una canción suave como, por ejemplo, Rock With You.
Dos
de los mayores hits eran Off the wall y Rock with you. Ya sabemos
que tanta música de baile «up-tempo» es peligrosa, pero me gustaba
el cortejo, la suavidad, el acercarme a una muchacha tímida y
hacerle ocultar sus temores antes que obligarla a salir de sí
misma. En Off The Wall volví a adoptar una voz aguda, pero Rock
with you reclamaba un sonido más natural. Yo entendía que si estabas
dando una fiesta, aquellas dos canciones atraerían a la gente
y las canciones tipo «boogie» más duras harían que volvieran a
casa de buen humor. Y luego venía She's Out Of My Life. Ésta era
acaso demasiado íntima para una fiesta.
Era
para mí. Algunas veces me es difícil mirar a los ojos a las chicas
con quienes salgo, aunque las conozca bien. Mis salidas y relaciones
con las chicas no han tenido el final feliz que he estado buscando.
Algo parece siempre interponerse en el camino. Las cosas que comparto
con millones de personas no son de la especie que compartes con
una sola. Muchas chicas quieren saber lo que me interesa: por
qué vivo, cómo vivo o hago las cosas que hago, e intentan meterse
en el interior de mi cabeza. Quieren rescatarme de la soledad,
pero lo hacen de una manera tal, que me dan la impresión de que
quieren compartir mi soledad, cosa que no le desearía a nadie,
porque creo que soy una de las personas más solitarias del mundo.
She's
Out Of My Life trata de que las barreras que me han separado de
los demás son bajas de modo tentador y en apariencia fáciles de
saltar y, sin embargo, permanecen de pie, mientras que lo que
yo de verdad deseo desaparece de mi vista. Tom Bahler compuso
un bonito puente que parecía sacado directamente de un viejo musical
de Broadway. En realidad, tales problemas no se resuelven con
tanta facilidad y la canción presenta este hecho, que el problema
no ha sido superado. No podíamos poner este fragmento ni al principio
ni al final del disco, porque habría sido un fracaso. Tal es el
motivo por el que la canción de Stevie llega más tarde de modo
suave e inseguro, como si estuviera abriendo una puerta que hubiera
estado cerrada a piedra y lodo y al escucharla sigo estremeciéndome.
En el momento en que el Burn This Disco Out, de Rod, cierra la
grabación, se rompe el trance.
Pero
estoy hablando demasiado de todo lo concerniente a She's Out Of
My Life. En este caso, la historia es cierta. Yo lloré al final
de la toma, porque las palabras ejercieron de súbito un fuerte
impacto sobre mí. Había permitido que, mientras tanto, crecieran
dentro de mí muchas cosas. Tenía veintiún años, y era muy rico
en muchas experiencias pero, al mismo tiempo, muy pobre en momentos
de auténtica alegría. Algunas veces imagino que mi experiencia
de la vida es como la imagen de uno de aquellos espejos deformantes
de los circos, que engordan por un lado y por el otro adelgazan
hasta el punto de hacerte desaparecer. Estaba preocupado por el
hecho de que tal cosa se evidenciase en She's Out Of My Life,
pero si tocaba las fibras del corazón del público, esto me haría
sentirme menos solitario.
Cuando
me emocioné después de aquella grabación, las únicas personas
que estaban conmigo eran «Q» y Bruce Swedien. Me acuerdo de haber
ocultado la cara entre las manos y haber oído tan sólo el murmullo
de las máquinas mientras mis sollozos resonaban en el local. Más
tarde me excusé, pero dijeron que no era necesario.
El
hacer Off The Wall constituyó uno de los períodos más difíciles
de mi vida, a pesar del éxito final que obtuvo. Yo había tenido
pocos amigos íntimos en aquel tiempo y me sentía muy aislado.
Estaba tan solo, que solía caminar por el vecindario esperando
encontrar a alguien con quien pudiera hablar y quizás hacerme
amigo de él. Quería encontrar gente que no supiera quién era yo.
Quería abordar a alguien que se hiciera amigo mío porque yo le
cayese bien y necesitase también a un amigo, no porque yo fuese
quien soy. Quería encontrar a alguien del barrio, a los
muchachos del barrio, a alguien.
El
triunfo, sin duda alguna, comporta soledad. Es cierto. La gente
piensa que tienes suerte, que lo tienes todo. Piensan que puedes
ir a todas partes y hacerlo todo, pero ésta no es la cuestión.
Se siente hambre de cosas básicas.
He
aprendido a hacer frente con más acierto a esas cosas en la actualidad
y no llegar a estar tan deprimido como entonces. En realidad,
yo no tenía amigas cuando estaba en la escuela. Había chicas de
las que pensaba que eran monas, pero consideré muy difícil acercarme
a ellas. Me sentía demasiado abrumado, no sé por qué; era una
especie de trastorno. Había una chica que era buena amiga mía.
Me gustaba, pero estaba demasiado inhibido para decírselo.
Mi
primera amistad femenina real fue con Tatum O'Neal. Nos encontramos
en un club de Sunset Strip llamado «On The Rox». Nos intercambiamos
los teléfonos y nos llamábamos a menudo. Le hablé durante horas,
desde las carreteras, desde el estudio, desde mi casa. En nuestra
primera salida fuimos a una fiesta en la Playboy Mansion, de Hugh
Hefner, y lo pasamos muy bien. Ella me cogió la mano por vez primera
aquella noche en el «On The Rox». Cuando nos reunimos, yo estaba
sentado en una mesa y, de repente, sentí una mano suave que se
alargaba para coger la mía. Era Tatum. Esto probablemente
no significaría mucho para otra gente, pero para mí suponía algo
serio. Ella me había tocado. Así lo sentí yo. En el pasado, las
chicas siempre me habían tocado durante las giras; me agarraban
y gritaban, desde detrás de una pared de guardias de seguridad.
Pero esto era diferente, era entre uno y una, y así siempre es
mejor.
Lo
nuestro evolucionó hacia una relación de auténtica intimidad.
Me enamoré de ella (y ella de mí), y estuvimos muy unidos durante
largo tiempo. Finalmente, la relación evolucionó hacia una buena
amistad. Seguimos hablando de vez en cuando y creo que todo el
mundo diría que ella fue mi primer amor, después de Diana.
Cuando
supe que Diana Ross iba a casarse, me alegré por ella porque sabía
que esto la haría muy feliz. Sin embargo, era duro para mí porque
tenía que ir por ahí haciendo ver que me sentía abrumado porque
Diana se fuera a casar con aquel hombre al que yo nunca había
visto. Quería que fuese feliz pero tengo que admitir que me sentía
un poco herido y un poco celoso porque siempre he querido a Diana
y siempre la querré.
Otro
amor fue Brooke Shields. Durante un tiempo fuimos románticamente
en serio. Ha habido muchas mujeres maravillosas en mi vida, mujeres
cuyos nombres no significarían nada para los lectores de este
libro y no sería noble por mi parte citarlos, porque no son celebridades
y no están acostumbradas a ver sus nombres impresos. Yo valoro
mi vida privada y, por tanto, respeto del mismo modo la de ellas.
Liza
Minelli es una persona cuya amistad siempre estimaré. Es como
mi hermana en la profesión del espectáculo. Nos encontramos y
empezamos a hablar de ella; nos sale de los poros. Los dos comemos,
dormimos y bebemos con los diversos movimientos, canciones y bailes
que son propios de aquélla. Juntos pasamos ratos estupendos. La
quiero mucho.
Apenas
hube terminado Off The Wall me sumergí en la elaboración del álbum
de Triumph con mis hermanos. Queríamos combinar lo mejor de ambos
álbumes en nuestra gira. Can You Feel It? fue el primer fragmento
del álbum, y contenía lo más parecido a un «rock feel» que los
Jackson habían hecho hasta entonces. No era tampoco en realidad
música de baile. Lo tuvimos en la cabeza para el vídeo con
que se abrió nuestra gira, una especie de nuestro Also sprach
Zarathustra, el tema 2001. Jackie y yo habíamos pensado
en combinar el sonido del conjunto con un «feel» de coro infantil
Gospel. Esto era como un homenaje a Gamble y Huff, en cierto sentido,
porque la canción era una celebración del triunfo del amor, purificando
los pecados del mundo. La actuación de Randy como cantante es
muy buena, aunque su gama no sea la que él desearía. Su respiración
y su frasco me tuvieron erguido sobre las puntas de los pies cuando
la cantamos. Había un teclado del tipo «sirena de niebla» en el
cual trabajé durante horas, volviendo sobre él una y otra vez,
hasta que salió en la forma que queríamos. Teníamos seis minutos,
y no creo que le sobrara ni un segundo.
Lovely
One fue una extensión de Shake Your Body Down To The Ground en
la que se introdujo aquel sonido más ligero de Off the wall. Yo
intenté una voz nueva, más etérea, sobre el «Your Ways», de Jackie,
con los teclados añadiendo una calidad como de lejanía. Paulinho
sacó toda la artillería: triángulos, gongs. Esta canción trata
de una muchacha extraña que es como es y no hay nada que yo pueda
hacer sobre ello sino disfrutarlo cuando puedo.
Everybody
es más juguetona que la música de baile de Off The Wall con Mike
McKinney empujándolo como un aeroplano que gira y baja. Los coros
del fondo sugieren la influencia de Get on the floor pero el sonido
de Quincy es más profundo, como si estuvieras en el ojo de la
tormenta; en cambio, nuestro sonido era más como subir el ascensor
de cristal hasta el último piso mientras mirábamos hacia abajo,
subiendo sin esfuerzo.
Jackie
y Randy escribieron Time waits for no one pensando en mi voz y
mi estilo. Sabían que estaban intentando competir con los cancionistas
de Off The Wall e hicieron un buen trabajo. Give It Up le dio
a todo el mundo una oportunidad para cantar, en particular a Marlon.
Nos apartamos del sonido de conjunto en aquellos fragmentos, quizá
volviéndonos a sumergir en aquella trampa de Philly de dejar que
el arreglo nos abrumara. Walk right now y Wondering who se acercaban
más al sonido de Destiny pero en su mayor parte adolecían de demasiados
cocineros y poco caldo.
Hubo
una excepción: Heartbreak Hotel. Juro que fue una frase que salió
de mi cabeza y que yo no estaba pensando en ninguna otra canción
cuando la escribí. La compañía de discos la imprimió en la cubierta
como This Place Hotel a causa de la conexión con Elvis Presley.
Por importante que fuera en la música, para los blancos como para
los negros, éste, simplemente, no ejerció influencia alguna sobre
mí. Me imagino que él apareció demasiado pronto para mí. Quizá
la causa fue el «timing» más que cualquier otra cosa. En
el tiempo en que había salido nuestra canción, la gente pensó
que si yo seguía viviendo en reclusión de la manera que lo hacía,
podía morirme de la forma que él murió. Los paralelismos no existen
ahí, en lo que a mí se refiere, y yo nunca me incliné por las
tácticas de terror. Sin embargo, me interesa la manera en que
Elvis se destruyó a sí mismo, porque no quiero nunca ir por los
mismos derroteros.
A Latoya
le pidieron que contribuyese con el grito que abre la canción.
Admito que no es el principio más prometedor para una carrera
discográfica, pero ella estaba empezando a ganarse, a base de
auténticos esfuerzos, su presencia en el estudio. Ha hecho buenos
discos desde entonces y está totalmente formada. El grito era
del tipo que normalmente rompe una pesadilla, pero nuestra intención
era hacer que el sueño sólo empezase, para hacer que el oyente
se preguntara si era un sueño o una realidad. Creo que fue ese
el efecto que conseguimos. Las tres cantantes femeninas de acompañamiento
se divertían cuando hacían los efectos terroríficos que yo quería,
hasta que los oían realmente en la mezcla.
Heartbreak
hotel fue la canción más ambiciosa que había compuesto. Creo que
trabajé sobre varios niveles: Podías bailar con ella, ir cantando
con ella, sentirte asustado por ella, y simplemente escuchar.
Tuve que desembocar en una coda lenta de piano y cello que terminaba
con una nota positiva para reanimar al oyente. No tiene sentido
intentar asustar a alguien si no existe algo que vuelva a situar
a la persona sana y salva en el lugar donde la has tomado. Heartbreak
hotel tocaba el tema de la venganza y yo me siento fascinado por
este concepto. Es algo que yo no puedo entender. La idea de hacer
«pagar» a alguien por algo que te han hecho o que imaginas que
te han hecho es totalmente ajena a mí. El montaje mostraba mis
propios temores y por el momento ayudó a sosegarlos. Había
muchos tiburones en este negocio en busca de sangre en el agua.
Aunque
esta canción, y más tarde Billie Jean, parecieron presentar a
las mujeres bajo una luz desfavorable, no se pensó que fuera tomada
como afirmación personal. No hace falta decir que me gusta la
interacción entre los sexos: es una parte natural de la vida y
yo amo a las mujeres. Pienso justamente que usar el sexo como
forma de chantaje o poder constituye un uso repugnante de uno
de los dones de Dios.
Triumph
nos dio aquella explosión definitiva de energía que necesitábamos
para montar un show perfecto, sin material marginal. Comenzamos
ensayando con nuestro grupo de la gira, que incluía a nuestro
bajo, Mike McKinney. David Williams también viajaría con nosotros,
pero él ahora era un miembro permanente del grupo.
La
gira inminente iba a ser una gran empresa. Había arreglado efectos
especiales para nosotros el gran mágico Doug Henning. Yo quería
desaparecer por completo en un soplo de humo justo después de
Don't Stop. Él tenía que coordinar los efectos especiales con
la gente de Showco que controlaba toda la puesta en escena. Me
sentí feliz de hablar con él mientras repasábamos nuestra rutina.
Casi parecía injusto que él me diera sus secretos, y, aparte del
dinero, yo no le estaba ofreciendo nada a cambio, de lo cual pudiera
hacer uso. Me sentía un poco incómodo por ello, aunque realmente
quería que nuestro espectáculo fuera grande y sabía que la contribución
de Henning sería espectacular. Estábamos compitiendo con grupos
como «Earth», «Wind and Fire» y los «Commodores» para la posición
de grupo principal del país y sabíamos que había gente que pensaba
que los hermanos Jackson habían estado actuando durante diez años
y estaban acabados.
Había
trabajado de firme sobre el concepto del conjunto para la próxima
gira. Tenía el «feel» de los Close Encounters como antecedente.
Estaba intentando hacer la afirmación de que había vida y significado
más allá del espacio y el tiempo y el pavo real se había expansionado
cada vez más brillante y cada vez más orgulloso. Quería que nuestra
película reflejara esta idea también.
Mi
orgullo por el ritmo, los avances técnicos y el éxito de Off The
Wall quedó marginado por la sacudida que recibí cuando se anunciaron
los premios Grammy para 1979. Aunque Off The Wall había sido uno
de los discos más populares del año, obtuvo solamente una nominación:
La mejor realización vocal R & B. Recuerdo dónde estaba cuando
recibí las noticias. Me sentí ignorado por mis colegas y eso me
dolió. La gente me dijo que esto también sorprendió a la industria.
Me
había decepcionado y entonces centré mi entusiasmo en el álbum
siguiente. Me dije a mí mismo: «Espera la próxima vez; no podrán
ignorar el próximo álbum» Observé la ceremonia en la televisión
y fue hermoso ganar en mi categoría, pero todavía estaba disgustado
por lo que percibía como el rechazo de mis colegas. Yo seguía
pensando: «La próxima vez, la próxima vez» En muchos aspectos
un artista es su obra. Es difícil separar ambas cosas. Creo que
puedo ser brutalmente objetivo acerca de mi trabajo mientras lo
estoy creando y si algo no funciona puedo sentirlo, pero cuando
he acabado un álbum -o una canción- podéis estar seguros de que
le he entregado cada onza de energía y talento que he recibido
de Dios.
Off
The Wall fue bien acogida por mis fans y creo que de aquí procede
el agravio de las nominaciones Grammy. Aquella experiencia encendió
un fuego en mi alma. Todo lo que podía hacer era el álbum siguiente
y lo que haría con él. Quería que fuese grande de verdad.
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